- Yuri Buenaventura: ¡Una entrevista que suena a tumbao!

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Yuri Buenaventura dejó Colombia a los 18 años para ir a Francia. Ingresó a la Universidad de "La Sorbonne" a estudiar economía; tocó en el metro parisino y compartió su amor por los tambores de su tierra, el puerto de Buenaventura.
Su primer album, "Herencia Africana", fue el primer disco de salsa en obtener un "disco de oro" en Francia.

El cantante que hace bailar a Francia desde hace casi 15 años nos habla de sus raíces, de su música, de sus proyectos y de muchas cosas más, con alegria, sabor y amor latino!

¡Una entrevista que suena a tumbao!

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Buenaventura es una ciudad de Colombia ubicada en el departamento del Valle del Cauca. Es el puerto marítimo más importante sobre el Océano Pacífico.

¿Cómo llegó usted a tener pasión por la música?

Yo vengo de una región negra, donde las raíces afro y árabes están muy presentes. Buenaventura, es la música negra, andaluz, gitana, mora. Estas razas afro se expresan en el arte y la cultura cotidiana. Cada evento, incluso los entierros, es un pretexto para hacer fiesta y sacar un tambor.

Nosotros no vivimos una nostalgia de África y de ese antiguo desplazamiento sino de una África viva donde la música y los tambores están presentes en todas partes.

¿Por cierto, hay en Buenaventura un tambor, el Cununo, que se encuentra casi idéntico en Mali?

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Si. De hecho en Buenaventura, ese tambor no ha evolucionado como lo ha hecho en Cuba o en Puerto Rico. Como Colombia está divida en tres cordilleras, esto es un accidente geográfico que ha apartado a los afrodescendientes durante dos o tres siglos. Nuestro tambor no tiene, o mejor, no ha conocido entonces la introducción del metal y de las tensiones de la piel que se les ha permitido a otros. Se siguen haciendo estos tambores como se hacían hace siglos.

Nosotros tenemos también la Marimba, que es una especie de vibráfono antiguo. Las melodías ahí también son muy influenciadas.

Su primer álbum se titula « Herencia Africana ». ¿Cuál es la parte de esa herencia africana en su trayectoria?

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"Herencia africana" (1996)


Todo. García Márquez habla de un realismo mágico pero nosotros preferimos hablar de un realismo mítico. El mito acompaña nuestra realidad y nosotros lo vivimos en lo más profundo de nuestro ser. La música es la casa sobre la que nosotros fundamos nuestras tradiciones orales y los cuentos. Todas esas mezclas latinoamericanas se combinan con mitos africanos y esa herencia está omnipresente en mi música.

Yo creo que en un momento dado, después de haber jugado todos esos roles sociales uno termina por volver a sus raíces. Cuando yo veo a Juanes, con títulos como la « Camisa negra », me pregunto si Colombia no debería incluir un tambor en todo esto…

Con artistas como Shakira o Toto la Momposina, estoy convencido que vamos a terminar por mostrar realmente de lo que está compuesto el mestizaje latinoamericano, más allá del estereotipo de la postal.

Se dice a menudo que usted es el mejor Embajador de Colombia en Francia puesto que usted muestra otra imagen distinta a la de la violencia y la droga.

En ese sentido si. Pero yo me veo más como un obrero, un artesano de la canción.

¿Como Jacques Brel?

¿Ah si, él decía eso? Yo estoy de acuerdo con él puesto que considerarse artista ¡es tal vez demasiado! Un artesano es aquel que ama su trabajo y que lo expone para que las personas lo tomen, lo comportan, se lo apropien o lo utilicen. Son herramientas que él ofrece, no son solo frágiles piezas de cristal.

Usted dejó Colombia par ir Francia a los 18 años. ¿Qué representaba Francia antes de su viaje y qué se encontró a su llegada?

Francia representaba Sartre, la Revolución Francesa, la justicia… Yo pensaba que todo el mundo en Francia era amable con un idioma cuidado y culto... « Bonjour cher Monsieur, où est le métro Saint Michel je vous prie ? » (Buenos días Señor, le agradecería por favor decirme ¿dónde se encuentra la estación de metro Saint Michel?)… y resulta que uno llega y se encuentra con: « salut les meufs! »; ¡una gran diferencia!

Pero estoy feliz de haber recorrido esos años y haber visto a una Francia desnuda, de haberla desmitificado. A veces uno está decepcionado de ver a la gente tal cual es, ¡desnuda! Yo al contrario, estoy cada vez más enamorado de Francia, yo la conocí desnuda ¡y así la amé!

¿Qué encarna Francia para usted?

Tengo una imagen muy fuerte de la Marianne. Para mí, ella no es una mujer enmarcada en un cuadro de Delacroix. Marianne existe. Cuando yo me encontraba sin techo y tenía que vivir y dormir en el metro, esa Marianne me dio la mano, ella me abrazó, me cobijó entre sus brazos y me dio su seno. Ella me transmitió ese sueño libertario. Incluso si Francia y algunos franceses lo olvidan, ese país es una nación faro, una luz, un país de justicia.

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Teatro de Châtelet


Usted recientemente dio un concierto en el Teatro de Châtelet de París. ¿Cómo le fue en ese concierto?

Estuvo fantástico. El teatro es muy bello. Había artistas reconocidos, yo invité un músico de Benin que se llama Lionel Loueke y que tocó con el gran pianista afroamericano Herbie Hancock. Estuvo también Steve Touré a quien conocí en Marcillac. El toca con los caracoles, ¡fue muy bello!

Usted parece ser más conocido en Francia que en Colombia ¿Hay una razón para eso?

Los medios son una industria. Tengo la impresión que la radio no siempre entiende que tiene una responsabilidad social y no solamente comercial.
En este país que invierte tanto en la guerra y no suficiente en la cultura, todos los escenarios están reunidos para que el arte encuentre las dificultades para vivir o comunicar. Yo creo que esta es un poco la razón puesto que cuando los colombianos conocen mi música, se adhieren.

¿Usted cree que la salsa colombiana de hoy esté menos comprometida que antes?

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Fania All-Stars es un grupo de música latina formado en Nueva York (Estados Unidos) en 1968 por los artistas más conocidos del sello Fania Records, fundado por Johnny Pacheco, y por Jerry Masucci en 1964

Si es más comercial. Pero eso no es solamente en Colombia, es por todas partes. Existió un movimiento cultural en Estados Unidos en los años 70 de reivindicación del espíritu latino, La Fania All Star. Ellos federaron las grandes agrupaciones de la época y lo canalizaron en un solo sello. Para mí, esto acabó con la diversificación de sus grandes líderes.

¿Pero ellos también participaron en la difusión de la salsa en el mundo entero?

No. Los boleros como « Bésame mucho » son conocidos desde los años 50. Al terminar la segunda guerra mundial, los sones cubanos, los mambos, los cha-cha-cha ayudaron a restablecer la moral de los europeos.

La Fania no permitió dar a conocer la salsa. Ella tal vez permitió difundir la sonoridad urbana « salsa » en los años 70. No hay que olvidar que el video más importante de la Fania es el concierto que dieron en Kinshasa en presencia de Mobutu, el hombre que asesinó a Patrice Lumumba. De esto no estoy orgulloso. La única cosa positiva fue tal vez que la industria del disco se interesó en ese movimiento.
Pero ¿qué queda hoy de eso? Hay sin embargo algo que no encaja cuando uno escucha más a Marc Anthony que a Cheo Feliciano. Para mí, el proceso natural hubiera sido mejor para fusión de las músicas del mundo.

¿La salsa debe ser comprometida?

La salsa debe ser comprometida puesto que ella viene del África y de los tambores. Ella viene de todos los ciudadanos marginados de América Latina. El vocabulario de la salsa es frontal, es de la calle, de sus culturas y de sus mestizajes.
La verdad de la salsa debe ser impregnada por un sentimiento contestatario, emancipador, popular y explosivo.

¿Piensa usted que ese mestizaje de la salsa, pueda ser entendido en Europa donde las mentalidades, las sonoridades, los ritmos son diferentes?

Si. Tiene que ser puesta en evidencia como una herramienta de supervivencia en las sociedades donde las personas son explotadas, tienen miedo, y son manipuladas. Si hay un buen elemento en le arte que pueda ayudar a esas sociedades, ese es la salsa. Por la mezcla que ella representa entre Europa, África y América.
Esta música, como el jazz, es un aporte a la humanidad para su evolución, para su libertad.

Usted decía que en sus inicios, la salsa era como una enfermedad infantil en Europa. Que los europeos sólo entendían el lado festivo de la salsa sin apoderarse de la esencia

Si, es normal. Es un trabajo que nosotros, trabajadores de la cultura, debemos hacer. Si soy un artesano que hace un objeto para peinarse el cabello y que es utilizado para rascarse la espalda, es mi responsabilidad de explicar como se debería utilizar.

Usted esta muy apegado a la definición de una salsa « auténtica ». ¿No piensa usted que abriéndose a otras músicas como el Rap o la Canción francesa, traiciona esta definición?

No, en absoluto. Por ejemplo, canté con un rapero del Congo llamado Baloji puesto que me gustaba mucho su rítmica que es muy congolesa. Esa fue la ocasión de un encuentro entre Colombia y el Congo. Igualmente hice un tema con Olivia Ruiz, quien es Tulusana hija de un inmigrante Español. Su hispanismo agregado a su voz que viene de las calles francesas me gustaba.
Prefiero mezclar la salsa con el sentimiento honesto de un congolés que con un colombiano que miente en su música, que no la hace por buenas razones.

Usted es una sorprendente mezcla entre la paciencia y calma aparente, pero cuando entra al escenario o a un estudio, ¡es la estrella y luego la explosión!

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Yuri Buenaventura en el Festival de Dakhla en Marueccos © Nomadz wikipedia


Creo que me cuesta vivir en la sociedad. En el arte, uno puede ir al fondo del universo en menos de un segundo. Es allá en donde me siento tranquilo.

¿Practica otras formas del arte?

Pintaba. Pintar me hacia salir de mi y fue en ese momento que terminé siendo un ciudadano de la calle, sin techo. Entonces paré y me metí en la música.

¿Hay finalmente alguna cosa mística, más que religiosa en su manera de percibir el arte?

Si. Yo creo que el arte es un aliento, un misterio que toca lo divino, la gracia. Y todo aquello que proviene de la gracia nos sobrepasa. Es por esto que a uno le da nerviosismo cuando uno se sube a la escena. Pues uno no domina esa gracia.

Sus canciones tratan a menudo de temas graves: los robos, los desplazados, las masacres. ¿Piensa usted que esa gracia, podría tener un impacto sobre lo real y contribuir a cambiar las cosas?

Creo que giramos en torno al interior de nosotros mismo. Siempre son los mismos problemas, la promiscuidad, las drogas, la violencia, y uno patina... El método para salir de todo esto es la limpieza del pensamiento y del espíritu.
Porque yo encontré la violencia muy rápido en Buenaventura, creo que no estaba destinado a estar limpio. Estaba destinado a entrar en ese túnel ¡y es la presencia en mí de ese aliento del arte que me sacó de eso!

¿Es, sin embargo, más fácil ser un cantante comprometido en Francia que en Colombia?

Ciertamente. Anunciando públicamente tu apoyo por alguien como Piedad Córdoba, puedes rápidamente convertirte en el blanco. Eso no es normal. Eso no es una democracia.

¿Cuál es su mirada sobre la Colombia de hoy? ¿Cree que el país ha cambiado desde que se fue por primera vez?

Si. Es un caos. En Buenaventura por ejemplo, es la voluntad de los grandes intereses económicos que eso sea un caos, que haya guerra, que las personas sean desplazadas y que se apropien de sus tierras.

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¿Tiene sin embargo esperanza?

Si evidentemente. Una enorme esperanza. Colombia es un país fuerte. Yo me acuerdo haber ido a un país Africano a hacer la promoción en una emisora. Alrededor de esa radio había alambrados y tanques de guerra. En las estaciones de bus, las personas parecían tristes, la cabeza baja. Yo me dije, todas esas personas están de rodillas.

Yo soy feliz puesto que aquí ese no es el caso.

Se tiene la impresión que hay una gran distancia entre todos esos problemas y la alegría de vivir de los Colombianos, ¿esa es la gracia de la salsa?

Lo que sí es seguro es que esa es la gracia de la música. En ese taxi que usted ve ahí pueda que el chofer no haya tenido muchos clientes pero el escucha la emisora “Tropicana” o no se qué otra radio! No es solo la música, es el reflejo de toda una cultura.

« Cita con la luz », su ultimo álbum marcaba ya una voluntad de regresar a su país. ¿Desea usted desde ya comprometerse más con Colombia, precisamente en lo social?

Tengo el proyecto de desarrollar un puerto de pesca artesanal en Buenaventura, que, con la construcción de un aeropuerto, podría permitirles exportar productos frescos.

¿Y sus proyectos artísticos?

Aprendí mucho en su país. Entendí como una luz podía ser bella, como el sonido podía ser cuidado, con qué programación artística uno podía respetar el público. Me siento listo para poner esas cosas en práctica, librar aquella batalla y participar en la educación de mi país.

¿Cómo se traducirá todo eso, un álbum, conciertos?

Si. Esa será mi manera de participar, pienso que hay que estar en el combate. Quiero saber si yo soy capaz de hacer una canción que las radios interpreten. Tengo muchos proyectos con mi empresa de producción, me gustaría traer a Bogotá a Charles Aznavour, por su experiencia armeniana. Hace ya muchos años que quiero traer a Aznavour a Colombia.

¿Y seguir participando al compartir entre nuestros dos países?

Claro, ¡seguro que si!

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- Yuri Buenaventura en

Entrevista realizada por Adrien Majourel (adrien.majourel@diplomatie.gouv.fr)

publié le 08/07/2010

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