“No hay nada mejor que el encuentro entre la creatividad macondiana y el rigor cartesiano”

“NO HAY NADA MEJOR QUE EL ENCUENTRO ENTRE LA CREATIVIDAD MACONDIANA Y EL RIGOR CARTESIANO”

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El espectacular desarrollo que han experimentado las relaciones empresariales y gubernamentales bilaterales entre Francia y Colombia son evidentes. El esfuerzo por impulsar esta dinámica ha sido liderado por los gobiernos de ambos países, con la Embajada de Francia en Colombia como un gran protagonista, apoyado por supuesto del gabinete del presidente Juan Manuel Santos.

En una entrevista con La Nota Económica, el Sr. Pierre-Jean Vandoorne, embajador de Francia en Colombia, compartió las principales iniciativas, tanto públicas como privadas, que se han desarrollado para la colaboración gubernamental, empresarial, educativa y cultural entre ambos países.

¿Cuál es su evaluación actual de Colombia ?

Hoy en día, a pesar de su excepcional crecimiento y desarrollo, Colombia no ha resuelto todos sus problemas y sigue sufriendo de algunas desventajas. La inseguridad que sigue azotando algunas zonas del país es aún preocupante. El mal estado de sus infraestructuras, en particular sus vías de comunicación, compensada en parte, por la intensidad del tráfico aéreo y el dinamismo de las compañías aéreas del país. También la fractura social que sigue abierta entre sectores económica y socialmente dinámicos y una proporción todavía alta de la población que trabaja en el sector informal y que no está realmente integrada en la economía monetaria.
Sin embargo, Colombia se beneficia de un crecimiento y de un dinamismo envidiables. De hecho es un país paradójico partido entre sus energías creativas y pulsiones todavía autodestructivas. Pero felizmente las energías creativas siempre han superado a las pulsiones negativas y destructivas.
En este contexto lo que me llama la atención, más allá de la fidelidad que siempre imperó en la relación entre Francia y Colombia, es en primer lugar el extraordinario dinamismo de nuestra cooperación educativa, universitaria y científica, que se enmarca en el contexto más amplio de una verdadera proximidad cultural. Compartimos valores esenciales porque somos portadores de una doble herencia cultural e ideológica, lo que no impide que cada país tenga su genio propio. Segundo, el crecimiento visible y también impresionante de nuestra presencia económica que hace hoy de Francia el tercer inversionista extranjero en Colombia.

¿Qué efecto tuvo la visita del presidente Juan Manuel Santos a Francia a comienzos de 2011 ?

La visita del presidente Santos fue un momento importante en la relación entre los dos países, más allá de la significación simbólica que la visita del primer mandatario de un país amigo representa. En el campo de la cooperación cultural y universitaria como sobre el terreno de la cooperación económica, esa visita tuvo resultados muy concretos.
En el campo de la cooperación universitaria y científica, se firmaron convenios. Hoy en día los estudiantes colombianos presentes en Francia constituyen el segundo grupo de estudiantes latinoamericanos en nuestro país, son más de 3.000 estudiantes para el año 2010-2011. Entre los convenios que se firmaron se puede destacar un convenio que es para mí clave, el complemento del convenio ya existente entre ambos países sobre el reconocimiento mutuo de los diplomas o de los niveles de estudios adquiridos en ambos países, por sus respectivos estudiantes : este convenio se firmó entre la Agencia para la Evaluación de la Educación Superior y de la Investigación Científica de Francia (Aeres, por sus siglas en francés) y su homóloga colombiana.
El otro resultado concreto fue la apertura de una delegación de Proexport en París y quiero destacar también, aunque la decisión haya sido tomada antes, la próxima apertura en Bogotá de una delegación de Ubifrance (antiguo Centro Francés para el Comercio Exterior) adjunta a nuestra embajada, la cual complementará nuestro dispositivo económico existente.
Adicionalmente, vale la pena resaltar la visita de una delegación del Medef Internacional (entidad francesa similar a la Andi colombiana) en marzo así como la visita también de varias delegaciones y responsables de empresas francesas interesadas por el desarrollo de su presencia en Colombia.
Cabe destacar en ese contexto la presencia y la firma de los primeros convenios con la Agencia Francesa para el Desarrollo (AFD) en Colombia, que es el banco de desarrollo del Estado francés, el cual celebra este año sus 70 años. Fue creado por el general De Gaulle en el marco de la Francia libre en 1941. La AFD ofrece préstamos, tanto soberanos y como no soberanos, como por ejemplo el concedido a la ciudad de Medellín para el desarrollo de su proyecto integral de transporte público. La presencia de la AFD nos aporta una pericia adicional sobre diferentes temas urbanísticos o ambientales.

¿Cuáles son los sectores importantes en los que la cooperación bilateral podría desarrollarse en Colombia ?

El sector de la infraestructura ofrece grandes posibilidades y oportunidades, especialmente en el campo de los transportes públicos urbanos. Como ejemplo tenemos a Medellín, quien con el apoyo financiero de la AFD ha proyectado desarrollar nuevos modelos de transporte urbano (tranvía y metro cable). Está también Bogotá, por supuesto, con el proyecto del metro, sin descartar los proyectos de otras ciudades capitales como Barranquilla, cuyas consecuencias sociales potenciales son tan importantes como las económicas. Recuerdo que la AFD tiene como mandato participar y contribuir a un desarrollo limpio y solidario.
El segundo sector es el de las vías de comunicación y su modernización, incluyendo la navegabilidad del río Magdalena. La lucha contra los efectos del cambio climático que llama a una gestión adecuada de los abundantes recursos hídricos, así como una política de reforestación, es otro campo de suma importancia. Vale la pena destacar, en este contexto, el convenio que hemos firmado el 27 de octubre para el manejo integrado de la cuenca del río Magdalena entre Cormagdalena y el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM), que depende del Ministerio de Relaciones Exteriores francés y cuyo secretariado lo asume la AFD. Las consecuencias de las decisiones que se tomarán en ese campo serán decisivas para el desarrollo más eficiente de la agricultura colombiana, que tiene un potencial enorme.

En general, ¿cómo ha visto la evolución de las empresas francesas en Colombia ?

Hay varios casos de éxito de empresas francesas en Colombia para destacar, empezando por el desarrollo de su presencia en el sector de la distribución masiva, con el Grupo Éxito-Casino y el Grupo Carrefour. En el sector de los bienes de consumo duradero, la presencia del Grupo SEB con la adquisición de Imusa, haciendo de Colombia, con sus tres plantas de producción, una plataforma para el mercado andino. El lanzamiento de nuevos modelos por Renault y sus progresos en exportación que merecen ser subrayados, compensando el cierre del mercado venezolano. El fortalecimiento de la presencia de BNP Paribas en el sector de servicios bancarios. El regreso de Total con la creación de una nueva filial en el campo de la distribución, y finalmente otros proyectos que llegarán en un futuro cercano.
El sector parapetrolero tendrá un interesante desarrollo, no lo dudo. Mencionaré al respecto la visita del presidente del Instituto Francés del Petróleo (IFP), quien vino acompañado por los responsables de sus diferentes filiales. Las perspectivas que esa visita abrió para la cooperación entre Ecopetrol, el Instituto Colombiano del Petróleo y el grupo de filiales del IFP Nuevas Energías, que ya estaba presente pero llamado a desarrollar sus actividades aquí, son muy prometedoras.

¿Cuál es la estrategia de diferenciación de las empresas francesas frente a las demás de la U.E.?

Creo que nuestras empresas tienen cierta capacidad, especialmente las de alta tecnología, para entender los problemas del socio. Sus relaciones con sus socios locales están basadas sobre el principio de confianza. Tengo el sentimiento de que su acercamiento a este mercado es lúcido y honesto en el sentido de que prefieren proveer la mejor tecnología que un país emergente, como Colombia merece y promover la innovación, en lugar de practicar alguna forma de dumping como ocurre a veces.
Lo que me llama la atención es que muchas de esas empresas tienen un alto sentido de su responsabilidad social. Como ejemplo podríamos hablar de Renault, Schneider Electric, Casino, Carrefour o de la joint venture entre Danone y Alquería. Carrefour centra su apoyo alrededor de la promoción de cultivos alternativos, la Fundación Éxito programas para la pequeña infancia, la Fundación Alquería ayuda a los estudiantes de estratos muy humildes a estudiar en el Liceo Francés y universidades, Sodexo emplea a personas desmovilizadas, Renault y Schneider Electric tienen programas activos de cooperación con el Sena, Saint Gobain contribuye a la reconstrucción de un instituto educativo en el Atlántico.

¿Cuáles son los acuerdos comerciales vigentes entre las dos naciones y con la UE ?

Los temas comerciales hoy en día son de competencia de la Unión Europea y por ende las relaciones comerciales entre ambos países se enmarcan en los acuerdos ya vigentes entre Colombia y la UE. Estos son acuerdos anteriores firmados con la Comunidad Andina de Naciones, pero esperamos dentro de unos pocos meses, la entrada en vigencia del nuevo acuerdo preferencial firmado con la UE y ya aprobado por la comisión europea. Esto, por supuesto, no puede sino agilizar los intercambios entre ambos países.
Las consecuencias y efectos de este tratado preferencial son similares a los efectos de un Tratado de Libre Comercio, salvo que protege tal vez un poco más los intereses de algunos sectores colombianos. Sabemos que si bien el conjunto de la economía colombiana tiene mucho que ganar con este tipo de tratados con la Unión Europea, el país también tiene que fortalecer sectores más débiles, particularmente el sector agrícola cuyo potencial es no obstante evidente.

¿Cuál sería su evaluación sobre la importancia que tiene el idioma francés en Colombia y la zona ?

El conocimiento del idioma francés no solamente da acceso a todo un patrimonio cultural y literario más allá de Francia. La Organización Mundial de la Francofonía agrupa a 50 países, es decir, que el idioma francés no solo se habla en Francia sino en América del Norte, Europa, Asia y África, sin olvidar el Caribe. Es importante destacar, en particular, el rol creciente del continente africano, conforme a su progreso demográfico y económico, hoy impresionante.
También hay que subrayar que en un mundo cada día más globalizado, hablar un idioma extranjero es bueno, pero tener varios idiomas en su portafolio, y por qué no el francés, es una ventaja evidente. Es una baraja más que útil, necesaria.
La presencia de tres liceos franceses en el país, el éxito de la Alianza Francesa, y el hecho que se haya firmado, en el marco de la visita del presidente Juan Manuel Santos, un convenio de cooperación para la reintroducción de la enseñanza del francés en la educación pública colombiana, nos llenan por supuesto de satisfacción pero también nos obligan.

En su opinión, ¿cómo ven los colombianos la cultura francesa ?

Creo que la ven como un cierto arte de pensar y vivir. Es un cierto rigor en el pensamiento, el famoso cartesianismo que un amigo nuestro opone al espíritu macondiano (haciendo referencia a Gabriel García Márquez y su pueblo Macondo, en Cien Años de Soledad). El encuentro y la síntesis entre la creatividad macondiana y el rigor cartesiano es tal vez lo mejor que podemos ofrecer a los estudiantes de ambos países que tienen la posibilidad y la suerte de viajar y estudiar en el otro país ; asociar la creatividad colombiana con el discurso del método, el Discours de la Méthode de Descartes.

publié le 22/12/2011

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