- La obra de Lacan sigue viva treinta años después

LA OBRA DE LACAN SIGUE VIVA TREINTA AÑOS DESPUÉS

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El famoso psicoanalista francés Jacques Lacan ha dejado su impronta en el paisaje intelectual francés e internacional de toda una época, tanto en el ámbito clínico como teórico.

Transcurridos treinta años desde su fallecimiento, el reinventor del freudismo sigue suscitando mucho interés y nos incita a reflexionar sobre los conceptos innovadores y la riqueza de sus ideas, porque abarcar la obra de Lacan puede ser un cometido de largo recorrido. Como centro neurálgico del psicoanálisis, París recibe a estudiantes del mundo entero, especialmente en la universidad de París VIII, donde la divulgación del psicoanálisis de orientación lacaniana contribuye a difundir su influencia por el mundo.

La obra de Jacques Lacan ha creado expectación en la historia del psicoanálisis y del pensamiento, como prueba la ingente cantidad de publicaciones, conferencias, lecturas, coloquios y homenajes que se celebraron a principios de otoño de 2011 para conmemorar el aniversario de la desaparición del gran analista francés y sucesor de Sigmund Freud y que han contado con la asistencia de la flor y nata intelectual de París (además de Burdeos, Nantes, Estrasburgo, Nueva York o Tel Aviv).

Jacques Lacan no deja de reescribirse pero, ¿quién era Jacques Lacan ? Ante todo, un gran psiquiatra, que reorientó la palabra y la historia personal del paciente para situarlos como ejes de una medicina que hasta entonces era todopoderosa. Cuando era un joven director de clínica, que atendía sobre todo a pacientes afectados de psicosis, escribió en los altos muros del hospital de Saint-Anne esta extraña fórmula : « No se vuelve loco quien quiere ».

Jacques-Marie Émile Lacan nació el 13 de abril de 1901 en París, en el seno de una familia católica y conservadora. En el colegio Stanislas, estudió latín y griego además de interesarse poderosamente por la filosofía, en particular por Spinoza y Hegel. Se relacionaba con los científicos y escritores de su época, se decantó por la medicina y fue alumno de Gaëtan Gatian de Clérambault, de quien llegó a decir en 1966 que había sido su único maestro en psiquiatría. En 1932, presentó su tesis doctoral en psiquiatría, que reflejaba en parte la influencia de los surrealistas con quien se codeaba : Salvador Dalí, André Breton, Jacques Prévert, Paul Eluard, Tristan Tzara… En junio de ese mismo año, comienza una cura psicoanalítica junto a Rudolph Loewenstein de la Sociedad francesa de Psicoanálisis.

Jacques Lacan destacó desde el principio por su originalidad. Todo era singular en él, su discurso, sus actos, su aspecto : exceso, desmesura, inconformismo, provocación, galantería, poder de seducción… Era famoso por sus puros, sus pajaritas, sus ademanes y su elocución, sin duda alguna era el príncipe de la ambigüedad. En palabras de su yerno, el psicoanalista y filósofo Jacques-Alain Miller : « No se vuelve Lacan quien quiere ». Coleccionista de cuadros, como el famoso Origen del mundo de Gustave Courbet, también le gustaba inventar palabras, jugar con ellas y deformarlas, una búsqueda de vocablos que ha alcanzado los 759 neologismos, según los investigadores.

En 1936, pronunció en Marienbad (Checoslovaquia) la famosa conferencia « Estadio el espejo ». En París, frecuentaba el entorno literario y artístico ; en los cincuenta, se basó en el estructuralismo y la lingüística hasta acercarse a Ferdinand de Saussure, Claude Lévi-Strauss y Roman Jakobson. « El inconsciente está estructurado como un lenguaje », decía, un lenguaje con sus propias leyes, sintaxis y características intrínsecas. Esta frase, que ocasiona una nueva lectura de los conocimientos de Freud por medio de los métodos de la lingüística, es una pieza clave de su elaboración teórica, porque el término « estructura » refleja el enfoque estructuralista de Lacan y demuestra que el psicoanálisis está vinculado con el habla y es una experiencia de la palabra.

En 1953, introduce tres registros, unos conceptos que marcarán los fundamentos de su obra : real, simbólico e imaginario ; cuya imbricación representa con un nudo borromeo.

El entorno intelectual le profesaba un verdadero culto y bebía de sus palabras cada miércoles en el « Seminario » que organizó entre 1953 y 1979 en el hospital de Saint-Anne, en la prestigiosa École normale supérieure y, posteriormente, en la Sorbona. Ya se sabe que Lacan no escribía, sino que hablaba. En su mítica consulta parisina, situada en el número 5 de la rue de Lille, atendía consultas cortas o de duración variable.

El hecho de que tantas y tantas personas (neuróticos, deprimidos, psicóticos…) hayan encontrado en los análisis que hacían con él y en sus enseñanzas elementos que podían llevarles por el camino de una mejor armonía psíquica y la aceptación de la vida demuestra que la importancia de Lacan es indiscutible.

A los 63 años, Jacques Lacan fundó su propia escuela : la Escuela freudiana del psicoanálisis. Con la publicación de Escritos en 1966, consigue destacar de nuevo y formar parte de las eminencias del estructuralismo porque su nombre se mencionaba junto al de Claude Lévi-Strauss, Roland Barthes y Michel Foucault.

Años más tarde, designa a su yerno Jacques-Alain Miller —esposo de Judith Lacan— como legatario de su obra para publicar sus enseñanzas orales íntegras. Tanto este como su esposa dedicaron su vida a la herencia intelectual de Jacques Lacan, cuyas entrevistas se publicaron en 2011 : Seminario, libro XIX y Hablo con las paredes.

El aura del « maestro » sigue expandiéndose. ¿Con qué legado ? Una aventura intelectual fundadora que ha provocado la liberación de las palabras y los principios morales, como apogeo de todas las emancipaciones y con algunos aforismos deslumbrantes : « El estilo es el hombre ; el deseo es el deseo por el prójimo » o bien « La relación sexual no existe ». Al psicoanalizar con un enfoque biológico y psicológico, Lacan ha conseguido tratar el deseo y la sexualidad desde otro punto de vista, porque según él, la sexualidad humana no es un asunto de órganos, sino de palabras.

París sigue siendo una de las cunas del psicoanálisis. La universidad de París VIII, heredera del Centro experimental de Vincennes, cuyo departamento de psicoanálisis creó Jacques Lacan, acoge a estudiantes del mundo entero. Las maestrías de investigación que allí se imparten permiten divulgar el psicoanálisis de orientación lacaniana —una sabiduría específicamente vinculada con la cultura francesa— y contribuye de este modo a difundir la influencia de Lacan por todo el mundo.

Jacques Lacan nos dejó el 9 de septiembre de 1981 a los 80 años. Decía que el psicoanálisis no se puede transmitir si no se reinventa, fue uno de los últimos maestros pensadores de la intelligentsia francesa, que no ocultaba su práctica ni esperaba nunca que lo imitaran. Es la condición de una transmisión. En su lecho de muerte, pronunció estas dos palabras : « Estoy obstinado ».

Annik Bianchini

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Escuela de la Causa freudiana
Universidad de París VIII

publié le 09/12/2011

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