- {La dulce Francia}, mi querido destino de vacaciones

Francia se encuentra a la cabeza en la clasificación de destinos turísticos y mantiene su posición a pesar de la disminución de actividad provocada por la crisis. Se está tan bien en este país que son muchos los extranjeros que deciden prolongar sus vacaciones y comprar una segunda residencia.

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Jugadores de petanca en la playa de París © Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia Foto F. De la Mure

El canto de las cigarras, el perfume de las hierbas aromáticas, una copa de vino rosado en la mano, el golpe sordo de las bolas de petanca al chocar delicadamente unas con otras bajo los árboles... Esa es la felicidad que se respira en Francia durante el verano y de la que numerosos turistas disfrutan cada año. En el año 2009, 74 millones de personas escogieron Francia como destino de vacaciones. A pesar del ligero descenso del 6% provocado por la crisis económica, Francia se mantiene en el primer puesto de los destinos turísticos mundiales preferidos. Además, el turismo representa un 6,4% del PIB (Producto Interior Bruto). Sobra decir que existen varias razones objetivas que respaldan el éxito de Francia. En primer lugar, su ubicación: se encuentra en el centro de Europa y cuenta con sólidas infraestructuras de transporte que permiten viajar de un país a otro rápidamente. Otra ventaja es que su densidad de población es relativamente moderada, y todavía dispone de espacios protegidos y naturales que, además, ofrecen un amplio abanico de paisajes y experiencias (montañas, litoral, campo y ciudades cargadas de historia). Por otro lado, el experimentado sector turístico francés sabe cómo complacer a sus visitantes gracias a un saber hacer que es consecuencia de una amplia experiencia en la acogida de turistas.

Un sector en expansión

No obstante, lo que atrae a todos los turistas extranjeros va más allá de los sentimientos. Aunque los franceses tienen fama de ser propensos a refunfuñar y a manifestarse con todas sus fuerzas, los visitantes perdonan estos pequeños defectos con buena cara al tiempo que Francia comparte generosamente con ellos su estilo de vida, que es donde reside su encanto. La vida francesa se resume en buenos vinos, platos sabrosos, esmero en los detalles y, sobre todo, en tomarse el tiempo necesario para saborearlos. Los vecinos europeos son los primeros en cruzar la frontera. A la cabeza se encuentran los británicos, quienes atraviesan el canal de la Mancha para tomarse unas vacaciones en el sur del continente, seguidos por los alemanes, los residentes del Benelux, y los italianos. Los estadounidenses son los principales turistas no europeos, seguidos por los japoneses, aunque se observa una tendencia constante en el considerable aumento de viajeros procedentes de China. Los rusos también se sienten cada vez más atraídos por Francia con un crecimiento del 24%. Mientras que la bajada del euro este año debería estimular aún más el sector durante la temporada de 2010, se observa una creciente concurrencia en los campings, pues cada vez más ofrecen mejores prestaciones centradas en proporcionar un mayor confort y en proteger el medio ambiente. Por otra parte, los alquileres de temporada son bien acogidos por los visitantes extranjeros que desean pasar el verano en una casa francesa.

Invertir en Francia

Algunos le han cogido tanto el gusto que dan un paso más y deciden convertirse en propietarios de una segunda residencia. Según un estudio del Observatorio BNP Paribas-International Buyers realizado en el año 2009, el 77% de los compradores no residentes han comprado su casa en Francia debido a «su interés por el idioma, la cultura y el modo de vida». Los encuestados también valoran el saber vivir, la gastronomía, el ritmo de vida y la calidad de las relaciones personales. De estos, el 67% ya visitaba el país habitualmente por ocio o por motivos profesionales. El 57% de los compradores señala que el precio de los inmuebles no es muy elevado.

Las estrellas no se quedan atrás en esta tendencia que parece ser una tradición, iniciada por Joséphine Becker, Picasso y tantos otros. Johnny Depp, cuya pareja es francesa, ha invertido en el sur de Francia. Brad Pitt y Angelina Jolie han alquilado una propiedad vitícola durante tres años en el interior de Saint Tropez donde, además, Giorgio Armani tiene una casa. La región de Provenza-Alpes-Costa Azul es la región donde más se concentran las propiedades de los no residentes, seguida por Languedoc-Rosellón y París. También el ex primer ministro británico Tony Blair adora Ariège, y el escritor William Boyd posee un viñedo en Dordoña. La capital, a su vez, captura en sus redes a muchos enamorados del espíritu francés. La novelista Nancy Huston vive en París, así como la tenista Serena Williams o la directora Sophia Coppola. Otros han optado por instalarse en Normandía o en Bretaña, como el actor Hugh Grant o la princesa Elena de Yugoslavia, ambos amantes de estos lugares.

Inversión a largo plazo

Para el 90% de los compradores extranjeros, adquirir bienes inmuebles en Francia representa una inversión a largo plazo. Solo el 28% afirma que la crisis podría afectar a sus proyectos. Lo más sorprendente es que se dejan llevar por el corazón para realizar sus inversiones. De ellos, el 69% ni siquiera ha considerado realizar ninguna otra inversión en otro país aparte de Francia. La pesadez y la complejidad de los trámites administrativos que pueden implicar estas gestiones experimentadas por un 37% no consiguen frenar su entusiasmo ni merman su motivación.

Los compradores extranjeros desean invertir en el ladrillo francés y hacer suyo poco a poco un lugar donde parece que el tiempo pasa más despacio, donde el vino procede de un productor vecino, y donde escuchan desde sus terrazas el zumbido de las abejas que producen la miel que podrán comprar a la mañana siguiente en el mercado. Envueltos por Amélie Poulain y Marcel Pagnol, los inversores extranjeros han comprendido que, lejos del folclore, la vida puede tener otros muchos sabores en la dulce Francia y ofrecer la ventaja de representar una inversión segura y provechosa.

Pascale Bernard

publié le 31/08/2010

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