Francia, líder de la desalación de agua de mar

Francia, líder de la desalación de agua de mar

La escasez de agua potable, acentuada por el cambio climático, es un reto vital para la humanidad. Una de las respuestas a este desafío crucial es desalar agua de mar, que representa el 97% del agua del planeta. Francia es experta en la materia.

El Comisariado de la Energía Atómica (CEA) apostó en los sesenta por la desalación de agua de mar con el objetivo de acoplar esta tecnología a la energía nuclear o solar. Recientemente, empresas como Suez Environnement y Veolia han desarrollado con éxito este tipo de tecnología, cuyo conocimiento exportan en todo el mundo.

A finales de 2012, Francia contribuyó a batir un nuevo récord con la entrega al estado australiano de Victoria de la mayor desaladora del mundo. La planta, de un coste de 2.400 millones de euros, representa una fuente importante de abastecimiento de agua, con capacidad para producir 450.000 metros cúbicos al día, el consumo de una ciudad como Lyon. Además de la construcción, Suez Environnement se encarga a través de su filial Degremont de la gestión y el mantenimiento de la planta, que es “un formidable escaparate de nuestro conocimiento y que nos permitirá ganar otros muchos proyectos”, se entusiasma un alto responsable de la compañía.

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Mar del Estado de Victoria en Australia


Australia necesitaba agua potable de forma imperiosa debido a la sequía que sufre desde hace casi 12 años. Suez Environnement entendió bien la importancia del mercado australiano, que en pocos años se ha convertido en el tercer mercado para el gigante del agua y de los servicios de limpieza urbana, por detrás de Francia y España. En 2012, la compañía realizó en este país el 7% de sus ingresos.

Suez y Veolia, dos gigantes de la desalación

Suez Environnement también ha ganado contratos en otros países, en concreto en Arabia Saudí, donde Degremont suministra e instala unidades de producción de agua potable como parte de un contrato de 40 millones de euros. La producción ya ha arrancado en uno de los módulos, permitiendo suministrar agua potable a 3.000 hogares que hasta ahora se abastecían gracias a camiones cisterna.

En Europa, donde el suministro de agua potable no es un problema significativo, también se está desarrollando la desalación. Degremont fue pionero de la tecnología de ósmosis inversa, cuya primera planta se levantó en 1969 en la isla francesa de Houat. En 2009, la filial de Suez construyó en la región de Barcelona, en España, la mayor desaladora de Europa, con capacidad para producir 200.000 metros cúbicos de agua diarios. En total, la empresa ha construido más de 255 plantas en el mundo.

La empresa Societé Internationale de Dessalement (SIDEM), filial de Veolia Water Solutions and Technologies, dependiente de Veolia Environnement, ocupa una posición importante en el mercado gracias al proceso de desalación térmica. La compañía, conocida en su origen por esta tecnología, ahora desarrolla la ósmosis inversa y soluciones híbridas que alían ambas tecnologías.

Para la construcción de la planta de Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos, la filial de Veolia ha elegido la ósmosis inversa, al igual que en Campo de Dalías, en el sur de España. Sin embargo, la compañía ha optado por una solución híbrida para la construcción de la planta híbrida más grande del mundo situada en Ashkelon, al sur de Tel Aviv.

El grupo Veolia Environnement es actualmente líder mundial de servicios urbanos en los ámbitos de residuos, energía, transporte y tratamiento de agua. La compañía emplea a 313.000 personas en más de 74 países.

Desalación a gran escala

Según la Asociación Internacional de Desalación, unas 17.000 desaladoras en 120 países están actualmente en funcionamiento. Los principales países que han recurrido a esta tecnología para disponer de agua potable están en la península arábiga, sobre todo Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, seguidos de España, Estados Unidos y China. Pekín anunció a principios de 2012 un plan para alcanzar una capacidad desaladora de casi 2,5 millones de metros cúbicos diarios en el horizonte de 2015.

Las empresas francesas responden también a las necesidades de desalar agua de mar de Argelia. Las autoridades de este país han decidido aumentar de forma significativa el número de plantas de aquí a 2019. Todos estos proyectos empujan a otras empresas galas de energía a lanzarse en la misma aventura. Es el caso de Total Energie Ventures, que en 2012 compró una participación minoritaria en la empresa californiana NanoH20. El mercado mundial de la desalación, estimado en 7.800 millones de dólares en 2010, alcanzaría 18.300 millones de dólares en 2016.

Barbara Leblanc

publié le 26/08/2014

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