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- Francia, la campeona de Europa en nacimientos

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A pesar de la crisis, Francia está viviendo un boom de natalidad que no se daba desde hacía 35 años. Una excepción europea.

Poco importan la recesión y el riesgo a quedarse en el paro. Pese a los temores por lo que pueda pasar en el futuro y la morosidad económica europea, los franceses saborean con gozo la maternidad. Aunque son pesimistas declarados, continúan teniendo hijos.

En 2009, vinieron al mundo en Francia 830 000 nuevos bebés. Todo un récord desde el boom de los años 70 con el que Francia destaca sobre el resto de Europa como una excepción. Mientras que sus vecinos europeos están viviendo una grave crisis de natalidad, Francia se ha convertido, junto con Irlanda, en el país más fértil del viejo continente. Hace alarde de una tasa de fecundidad (1) de 2,01 niños por mujer, mientras que la media europea está estancada en 1,5. Todavía está lejos de la tasa mundial (2,7), pero si se compara con la de sus vecinos europeos o la de otros países de Asia, Francia se ve a la cabeza.

Así, Alemania, España, Portugal, Polonia, Singapur, Taiwán, Corea del Sur, China y Japón están entre los países con la tasa de fecundidad más baja del mundo. Con apenas poco más de un niño por mujer de media, a estos países les va a resultar difícil asegurar que la población se mantenga en los niveles actuales. Por el contrario, la población francesa crece lenta pero regularmente, y ya cuenta con 65 millones de habitantes, 10 millones más que hace treinta años.

¿A qué se debe que Francia sea una excepción?

En Francia, «el coste de un niño está ampliamente socializado», destaca Pascale Breuil, jefe de estudios demográficos del Institut national des statistiques et des études économiques (INSEE, instituto nacional de estadística y estudios económicos francés). La existencia de guarderías y escuelas de párvulos gratuitas desde los tres años y las iniciativas de prestaciones familiares se han convertido en una verdadera ayuda para las familias. Y aunque los tipos de atención para los más pequeños sigan siendo insuficientes, la política familiar aporta un soplo de aire fresco al hogar.

¿Y qué pasa con la crisis? Los demógrafos temen que la crisis modifique los comportamientos en el hogar. Los expertos han observado que la coyunturas económicas del pasado, como la gran depresión de los años 30 o la crisis del petróleo en 1973 atenuaron la natalidad. De nuevo, durante la crisis económica de 1993, la tasa de fecundidad cayó hasta los niveles más bajos de la posguerra. Esta vez no se ha dado el caso. «Esto demuestra que en Francia un nacimiento no depende solamente de la coyuntura», afirma Pascale Breuil, del INSEE.

Un gran número de países envidian la capacidad que tienen las mujeres francesas de conciliar el trabajo con la maternidad. En 2010 se cruzó el umbral de dos niños por mujer, y fue gracias a las mujeres de más de treinta años activas. Los hechos son elocuentes: los países con la tasa de fecundidad más elevada son los países en los cuales hay más mujeres trabajadoras (la tasa de actividad en el mercado de trabajo en Francia supera el 80 %). Por el contrario, en Alemania, donde la población está en recesión, es difícil y también está mal considerado que la mujeres concilien el trabajo y la vida familiar. Los recientes esfuerzos del gobierno alemán por intentar crear más plazas en las guarderías y proporcionar un salario parental innovador a partir del segundo hijo todavía no han dado sus frutos.

En muchos países asiáticos, el modelo de familia profundamente tradicional desalienta también a muchas mujeres. Para algunas, está claro que quedarse embarazada es igual a renunciar a una carrera profesional. Muchas mujeres asiáticas renuncian totalmente a ser madres, pues si lo fueran y salvo en raras excepciones, deberían ocuparse exclusivamente de las tareas del hogar y de los niños.

En cambio, la visión francesa de la sociedad valora la maternidad y contribuye a fomentarla: la imagen de la familia ideal, anclada entorno a los dos niños, perdura en el país desde la posguerra. Además, una gran mayoría (83 %) de los jóvenes franceses entre 16 y 29 años (2) tiene como prioridad fundar una familia.

Es un signo de confianza, pese al declarado pesimismo francés.

Virginie Langerock

(1) Tasa de fecundidad: media de niños que puede tener una mujer en edad fértil. (2) Datos de una encuesta realizada por la Fondation pour l’innovation politique (fundación para la innovación política francesa), un «tanque de pensamiento» francés.


publié le 12 de abril de 2011

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