Entrega de las insignias de Caballero de la Orden de las Palmas Académicas al Señor William González Velasco

El Embajador de Francia Jean - Marc Laforêt entregó al Señor William González Velascolas insignias de Caballero de la Orden de las Palmas Académicas.

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Discurso del Señor Embajador de Francia Jean - Marc Laforêt :

Queridos colegas,
Señoras y Señores,
Queridos amigos y sobre todo, querido Profesor Gonzalez,

Es con inmenso agrado que reanudamos hoy una práctica que tanto nos conmueve, la entrega a Usted de las Palmas académicas.

En pocos instantes Usted será oficialmente acogido por la llamada “Legión violeta”, una de las pocas ordenes especializadas de mi país. Es un homenaje simbólico a la importancia que tienen para nosotros la escuela, la educación y la investigación. Tras el nombre elegante de “méritos” y “servicios” que consagra el decreto de 1955 que fundó la Orden de las Palmas académicas, se ocultan una presencia continua y determinada, una dedicación apasionada; unas iniciativas altruistas. Pero si la práctica puede a veces parecer obsoleta, sus valores permanecen necesarios e imperiosos.

Oriundo de Palmira, Usted sigue los pasos de sus hermanas para iniciar estudios superiores en la Universidad del Valle. En un principio elige la ingeniería, pero finalmente se decide por la filosofía. Esta elección existencial también es una prueba puesto que, como todos lo sabemos, las oportunidades profesionales son inciertas. Sin embargo cuenta con el apoyo de su familia y esta opción es ante todo un llamado, una vocación. Termina su licenciatura con honores y establece una cercanía con Jean-Paul Margot, reconocido cartesiano franco-colombiano, quien lo introduce en el pensamiento de Michel Foucault y cuyo cuestionamiento e investigación Usted continuó.

En esa época, la movilidad estudiantil no estaba tan desarrollada como ahora; su decisión llena de coraje, y de cierta manera su aventura con Francia, parecen una historia de amor. Es el encuentro con un país, con sus paisajes y sus semblantes, con sus maneras de ser, su idioma y su historia. Nace una relación hecha de asombro, de entusiasmo, de gran desasosiego, de incertidumbre, de nostalgia, de esperanzas firmes y secretas. A su regreso a Colombia, su inteligencia vivaz y su talento de divulgación le valdrán todos los honores. Esta capacidad de observación y de análisis era ya apreciada en la Universidad de Paris 8, por el Departamento de Filosofía, y especialmente por el Profesor Jacques Poulain quien dirigió su investigación de doctorado sobre los aspectos genealógicos y pragmáticos relativos al hombre y a sus regímenes institucionales. De hecho la excelencia de sus trabajos de doctorado es recompensada rápidamente con una publicación en la editorial L’Harmattan.
Si su estadía en Paris corresponde a una toma de conciencia, el regreso a Colombia significará la reapropiación y la restitución de esta experiencia. Esta vez vuelve a Cali como Profesor del Departamento de Filosofía de Univalle. Sus estudiantes son su prioridad y Usted es plenamente consciente de las dificultades sociales que ellos enfrentan. Usted es un defensor infatigable de la democratización de los conocimientos. En 1998, la crisis institucional y universitaria lleva a la creación de los Lunes de Debate que Usted inaugura con el apoyo del Profesor Luis Humberto Hernández, con quien dirige el Grupo de investigación Etología y Filosofía. Todos los lunes, fuera del recinto de la Universidad, Usted y algunos de sus colegas del Departamento de Filosofía, animan debates filosóficos y responden las preguntas de los que, sin ser especialistas, se interrogan sobre la ética, la política o la estética. Estos ciclos de conferencias muestran que la filosofía no está reservada únicamente a los eruditos. Es evidente que la escuela del pensamiento francés ocupa allí un lugar fundamental: es a la vez objeto de estudio y método de investigación para hacer un diagnóstico de los problemas contemporáneos de la sociedad colombiana. Por una feliz coincidencia o por cosas del destino, en la misma época su hermana mayor Maritza, qua también había hecho estudios en Francia, decide instalarse allá, mientras que su hermana menor, Norma, se casa con uno de sus colegas franceses.

Pero volvamos a Usted, querido William. El eco de sus méritos llegó a oídos del director de la alianza francesa, Jean-Louis Pradier, y de su presidenta, Maria Victoria de Cruz, quienes le brindaron su apoyo ferviente para que le fuera otorgada una beca universitaria de la Embajada y así poder hacer su especialización.
Ese otro año en Paris le permite ponerse al día en su campo de investigación, establecer un vínculo con el Profesor Boris Cyrulnik, especialista en etología clínica, y comenzar a formalizar intercambios universitarios. Es sin duda esta aptitud de gestión que lo lleva a ser nombrado Vicedecano de Investigación de la Facultad de Humanidades, de 2008 à 2012.
Usted es infatigable. Su gran conocimiento del sector, como evaluador del ministerio colombiano de Educación, lo persuade de crear secciones francófonas de filosofía, de impulsar las movilidades y los intercambios estudiantiles, y de ofrecer doble titulación en asociación con las universidades francesas.

La figura del intelectual comprometido no es una exclusividad francesa; atraviesa los océanos y se encarna aquí en Usted.
Le estamos agradecidos y es con toda nuestra convicción y admiración que « Au nom de la République Française, nous vous faisons, Monsieur William González Velasco, Chevalier de l’Ordre des Palmes académiques »./.

publié le 25/10/2016

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