- El Parque Nacional de la isla de la Reunión y la ciudad episcopal de Albi declarados patrimonio mundial de la humanidad

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Paisaje de la isla de la Reunión © MAEE - F. de La Mure


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La isla de la Reunión, departamento francés del océano Índico; y la ciudad de Albi, en el sur de Francia, obtuvieron el reconocimiento de la comunidad internacional. El Parque Nacional de la isla de la Reunión y la ciudad episcopal de Albi entaron en la Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad. La UNESCO declaró patrimonio natural los pitones, circos y escarpaduras de la isla y patrimonio cultural al conjunto arquitectónico de la ciudad episcopal.

El Parque Nacional de la Reunión es el 35.º lugar francés que se incluye en la Lista del Patrimonio Mundial y, lo que es más importante aún, es el segundo lugar de ultramar del mundo inscrito por la UNESCO luego de la Gran Barrera de Coral de Nueva Caledonia (2008). El parque, creado en 2007, abarca alrededor de un 40% de la superficie del departamento francés de ultramar, que está situado en el archipiélago de las Mascareñas, al sudoeste del océano Índico. Según un representante de la UNESCO, el Parque Nacional de la isla de la Reunión alberga «bosques subtropicales, bosques húmedos tropicales y landas que forman todo un mosaico de ecosistemas y de paisajes cautivadores».

También conocida como l’île à grand spectacle (la isla espectacular), la isla de la Reunión que comprende 2.500 km2, debe su reputación al carácter excepcional de sus paisajes, gobernados por dos macizos volcánicos y tres imponentes circos. El célebre Pitón de la Fournaise (2.632 metros) es hoy en día uno de los volcanes más activos del planeta. Su relieve profundamente erosionado brinda panoramas vertiginosos en los que las murallas de cientos de metros de altura son las líneas directrices de los paisajes. Debido a la acción de corrimientos de tierras y hundimientos importantes, la evolución de los macizos volcánicos ha creado los paisajes singulares de los tres circos: Mafate, Cilaos y Salazie; que están dispuestos en forma de trébol alrededor del Pitón de las Nieves, que alcanza los 3.071 metros.

El reconocimiento de la Unesco constituye un papel importante para el desarrollo turístico y, por tanto, económico. Un responsable del Consejo General de la isla de la Reunión declaró: «Estamos convencidos de que esta inscripción favorecerá el desarrollo del turismo sostenible y respetuoso». Los responsables de la isla llevan un tiempo trabajando en una original iniciativa para desarrollar las energías renovables, que consiste en organizar visitas turísticas a los lugares de explotación. La selección del parque es una consecuencia económica positiva, ya que deberá proporcionar un aumento del 10% de las visitas anuales a la isla.

Otro lugar francés que acaba de ser inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco es la ciudad episcopal de Albi. Ubicada en el sudoeste de Francia, Albi se ha presentado como uno de los conjuntos de ladrillo cocido más grandes del mundo. Ha sido seleccionada por el extraordinario estado de conservación de su conjunto arquitectónico que representa el tipo de desarrollo urbano que se dio en Europa desde la Edad Media hasta las épocas moderna y contemporánea. Asimismo, la ciudad se caracteriza por una gran coherencia visual, debida al uso generalizado y estable de un tipo ladrillo denominado brique foraine. La ciudad episcopal albigense aloja la catedral de Santa Cecilia, obra maestra del arte gótico meridional; el Palacio de la Berbie, con su torre monumental; y el museo dedicado al célebre pintor Toulouse Lautrec, nacido en Albi.

El alcalde de Albi, Philippe Bonnecarrère, expresó efusivamente su agradecimiento a los miembros del Comité del Patrimonio Mundial por su voto unánime a la candidatura presentada por Francia: «Los albigenses están muy agradecidos a la comunidad internacional por el reconocimiento y la inclusión de la ciudad episcopal en la Lista del Patrimonio de la Humanidad. Nos permite compartir, con emoción, unos valores, lo mejor del talento de los hombres... En definitiva, una universalidad de la belleza». La ville rouge (ciudad roja), como han bautizado a esta ciudad, prevé un claro aumento de las visitas turísticas en los próximos años.

El Gobierno francés está «sumamente contento» por la clasificación de «dos monumentos emblemáticos de nuestro patrimonio cultural y natural». Y puntalizó, en el Ministerio de Ecología, Desarrollo Sostenible y Mar: «Esta etiqueta favorecerá a los territorios y, por extensión, a la imagen de Francia. Permitirá una mejora aún mayor de la visibilidad de estos lugares y de la preservación de su patrimonio. Este reconocimiento internacional da testimonio del importante lugar que ocupan los territorios de ultramar en la riqueza natural de Francia».

Annik Bianchini

Páginas web:

- Página web del Consejo Regional de la isla de la Reunión
http://www.regionreunion.com

- Página web del Ayuntamiento de Albi
www.mairie-albi.fr/

publié le 01/10/2010

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